[Bestiario] Balandro etéreo
Balandro etéreo
Ini 16 Atq 15 Def 17 Abs 3 P.V. 42 Dñ 2d6
Habilidades: Navegar 18, Sigilo 16, Atención 15, Ocultismo 14, Rastrear 13, Intimidar 12
Movimiento: Flotación 8 / Navegación 14
Ataques:
Embestida espectral 15. Daño 2d6. El Balandro atraviesa hasta 8 metros en línea recta, pasando por obstáculos, muebles y criaturas. Quienes sufran al menos 1 punto de daño deberán superar una tirada de Físico a dificultad Difícil o serán derribados y desplazados 3 metros.
Andanada de bruma 14. Daño 1d6+2. Alcance 15/30/60 metros. El Balandro dispara una descarga de pequeños proyectiles fantasmales. Las armaduras no reducen este daño, aunque sí lo hacen las protecciones mágicas.
Cabos de los ahogados 13. Unas cuerdas empapadas surgen de la borda y se enroscan alrededor de una criatura situada a menos de 6 metros. La víctima deberá superar una Tirada de Físico a Dificultad 13 o quedará agarrada. Mientras permanezca agarrada, el Balandro puede arrastrarla consigo.
Descripción
Un Balandro etéreo es el fantasma de una embarcación pequeña que jamás consiguió alcanzar puerto. Suele conservar la forma borrosa de un velero mercante, un barco de pesca o una nave de contrabandistas, aunque su casco está formado por madera traslúcida, niebla salobre y recuerdos. Sus velas se hinchan incluso en lugares cerrados y sus cuerdas se mueven como serpientes colgadas de los mástiles, y lo peor es que no necesita agua para navegar.
Puede cruzar un pantano sin dejar estela, remontar el curso de un río seco o deslizarse sobre una carretera durante las noches de tormenta. Algunos han aparecido atravesando las paredes de antiguas tabernas portuarias, buscando a marineros que murieron décadas después que ellos. La cubierta parece vacía, pero siempre se escuchan pasos, órdenes susurradas y el crujido de una tripulación invisible. En ocasiones pueden distinguirse varias siluetas ocupando sus puestos: marineros ahogados que repiten eternamente las últimas maniobras de su naufragio.
Un Balandro etéreo no acostumbra a atacar por hambre ni por crueldad. Está condenado a completar una última travesía, entregar una carga perdida o encontrar un puerto que ya no existe. Quien se interponga en su ruta será tratado como un arrecife, un barco enemigo o una tormenta que debe ser atravesada.
Habilidades especiales
Casco incorpóreo
El Balandro puede atravesar objetos sólidos, paredes y criaturas durante su movimiento. No puede terminar su turno dentro de una estructura sólida. Los ataques realizados con armas corrientes le infligen la mitad de daño, redondeando hacia abajo. Las armas mágicas, el fuego consagrado y los ataques sobrenaturales le afectan con normalidad.
Navegar sobre la niebla
Mientras haya niebla, lluvia intensa, agua estancada o luz de luna, el Balandro puede desplazarse como si navegara por mar abierto. Sobre agua alcanza Movimiento 14. Sobre tierra firme utiliza Movimiento 8 y deja tras de sí charcos de agua salada que desaparecen al amanecer.
Tripulación condenada
La tripulación invisible repara constantemente el navío. Al inicio de cada uno de sus turnos, el Balandro recupera 1d6 P.V. si no ha sufrido daño mágico, sagrado o de fuego desde su turno anterior.
Última travesía
El Balandro está ligado a una misión inconclusa. Mientras avance hacia su destino, guarda el dado mayor en las tiradas de Navegar y no puede ser intimidado, controlado ni obligado a retroceder. Si alguien descubre su destino y completa la misión por él, el navío pierde todas sus capacidades hostiles y se desvanece al llegar al siguiente amanecer.
Notas y curiosidades
Carga fantasmal: En su bodega pueden encontrarse cajas, cofres y barriles que desaparecen al sacarlos del barco. Sin embargo, algún objeto relacionado con su última misión puede permanecer en el mundo físico.
Nombre perdido: El nombre pintado en el casco suele estar borrado. Descubrirlo mediante registros portuarios, diarios de navegación o testimonios antiguos concede un +3 a las tiradas destinadas a comunicarse con la tripulación.
Campana del naufragio: La campana del Balandro es uno de los pocos elementos completamente materiales. Si se hace sonar tres veces, el navío queda inmóvil durante un turno completo.
Puerto imposible: Algunos Balandros buscan ciudades hundidas, islas desaparecidas o embarcaderos derribados hace siglos. Otros siguen intentando entregar cartas a personas cuyos descendientes ni siquiera conocen sus nombres.
Señales de presencia
Antes de que aparezca un Balandro etéreo suelen manifestarse varias señales:
- Olor a sal y madera mojada en lugares alejados del mar.
- Campanas de barco que suenan bajo tierra.
- Charcos que se forman siguiendo una ruta determinada.
- Gaviotas espectrales que vuelan atravesando techos y paredes.
Imagen del Balando etéreo realizada con IAg. No tiene copyright.